Consejos para empezar a
comer.
Hay que mentalizarse de
que no es fácil y será lo que más falta nos haga, el primer día de la operación
no tuve hambre, algo tendrá que ver la anestesia, pero en parte se agradece.
Hay que comenzar con el
agua, que a partir de ese momento se vuelve parte importante de la dieta, la
boca está dormida y por más que probé no pude cerrar los labios para beber
agua, que no cunda el pánico, para este caso lo mejor son las botellas de
boquilla pequeña porque apretando la botella sale el agua y no hace falta hacer
mucha fuerza parar beber.
Lo primero que comí
después de la operación fue una papilla de verduras, lo malo es que no me
gustan nada las papillas ni las cremas yo que
por eso me he recuperado rápido
solo para no comerlas mas! Un truco para las primeras papillas es pedir a las
enfermeras una jeringuilla sin aguja con la boca lo mas ancha posible y
entonces se trata de ir llenándola con
la comida y ponerla directamente en la boca.
La boca queda móvil
después de la operación pero sin fuerza y el efecto de la anestesia dura varias semanas.
La dieta blanda no
funciona mucho al principio, lo mejor es la dieta líquida como: la sopa en
todas sus variantes, para los que se animan con las cremas, mucha agua, zumos no muy ácidos por que dan más sed y
corremos el riesgo de que entre algo en los puntos, la leche está muy desaconsejada
porque crea mucosidad y retrasa lo de deshincharse
que también es otro tema importante a tratar por suerte hay leche
deslactosada y de soja que no sé si sea
mejor pero para mí el nesquik por las mañanas es vital, la primera semana o en
cuanto me vi con valor me lance por una tortilla francesa y hasta ahí mi menú
de los primeros días.
El nivel de dificultad
para morder los primeros días es bastante alto, nos puede parecer duro morder
los bordes tostados de la merluza, desde luego cualquier textura parecida al
pulpo o la sepia, después de un mes aun no puedo con ella, en general cualquier
cosa medio crujiente.
Lo mejor es no pensar
mucho en la comida, no hablar mucho y procurar dormir lo más posible que es
cuando el cuerpo se recupera, tomárselo con buen humor como con mi madre el
primer día en el hospital y llego la comida caliente y con toda su inocencia me
dice: - pues sóplala… y yo que no podía ni cerrar los labio para beber agua
cómo iba a soplar nada! Jajaja bueno son cosas que van pasando y hay que
cogerlas por el lado amable reírse y ver las cosas buenas.
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